sábado, 6 de octubre de 2012

La Clase Política Española

En esta ocasión llevaré a cabo un análisis del artículo publicado el día 9 de setiembre en el periódico El País por el periodista César Molinas titulado "Una teoría de la clase política española".
El autor ha hecho en este artículo una gran radiografía a la clase política española, a la que no teme en definir, en mi opinión correctamente, como una élite extractiva que, sin trabajar en nada en concreto que le pudiera generar beneficios, ha sido capaz de construir a su alrededor un sistema de captura de rentas basado en las concesiones políticas (el muy español término de amiguismo) en el terreno de las cajas de ahorros, recalificaciones de terrenos, etc.
Molinas hace un buen análisis de lo que vendrían siendo las causas previas de esta situación, es decir, todo lo que sucedió desde la Transición hasta el día de hoy para que llegáramos a esta situación; como se ha construido este sistema totalmente beneficioso para los políticos, inertes "trabajadores públicos" que, muy oportunistas, han visto la posibilidad de consolidarse como una clase social aparte y todopoderosa, a la vez que nosotros, los ciudadanos, se lo permitíamos mientras disfrutábamos en orgías de ayudas procedentes de fondos europeos.
Me siento muy identificado con la autopsia que ha hecho a los partidos políticos mayoritarios, es decir, el PP y el PSOE. Se tratan de dos partidos centralizados, con una cúpula poderosa que tiene a su merced una horda de vasallos dispuestos a hacer todo por su beneplácito, y dentro de los cuales está el aire, como muy acertadamente señala Molinas, excesivamente congestionado, y a pesar de esto nadie se atreve a abrir las ventanas. El eterno deseo de poder de los líderes de estos partidos hacen que se aferren a su trono como las raíces de un árbol se aferran a la tierra, y de esta manera imposibilitan la entrada de gente joven, nuevas cabezas con ideas diferentes, quizás más cercanas a las que exigen los ciudadanos del siglo XXI.

Por otra parte, también considero que es verdad como señala Molinas que la descentralización del Estado se ha llevado a un extremo excesivo. Creo que evidentemente existen ciertas regiones de España con características únicas y que por lo tanto están capacitadas,y deben, autogestionarse con unas reglas diferentes de los demás. Sin embargo, en el momento de ebullición de las autonomías, allá cuando los ochenta todavía estaban en pañales, salieron curiosamente autonomistas en cada región española. O más que autonomistas, oportunistas en mi opinión. Una élite provincial que se había quedado al margen de la repartición de la tarta que se había llevado a cabo en Madrid y vieron en el Estado de las Autonomías la oportunidad de su vida para asegurarse un bienestar económico perpetuo. Y así fue. Surgieron todas las autonomías que hoy conocemos, con el gasto en infraestructuras que esto conlleva. A su vez, nació el fenómeno de las Cajas de Ahorro, y ninguna Autonomía quería quedarse sin una. Además de que, evidentemente, esta era una gran oportunidad para ampliar aún más los dominios de la élite, colocar de paso algún que otro familiar en algún puesto de administración, y asegurarse así aún más rentas. Y todo esto mientras los cachorros de los partidos seguían haciendo el trabajo sucio para sus todopoderosos jefes.

El otro punto que creo que es vital entender para comprender la actual situación política en España es la falta de separación de poderes. No estoy de acuerdo con Molinas en que el Estado se excedió intentando controlar sectores como el financiero (Banco de España) o el de las telecomunicaciones, ya que, si bien evidentemente esta es otra oportunidad para ampliar aún más el dominio de la clase política, creo, por principios ideológicos, que el Estado si debe encargarse de estos sectores, y que sería un suicidio dejar toda esa responsabilidad a la iniciativa privada. Sin embargo, el autor está totalmente acertado al hablar de la no separación entre el poder político y el poder judicial. ¿Cómo es posible que los ciudadanos crean en una democracia en la que la separación entre el poder legislativo-ejecutivo y el judicial no esté garantizada? Pues en España no la está. La cúpula gobernante de turno coloca a sus siervos en los más altos puestos de la justicia española para que, al igual que sus cachorros, le hagan el trabajo sucio sin tener ellos que ensuciarse las manos.

Con todos estos platos, la mesa estaba servida para la especulación y la posterior crisis. Si bien está muy de moda hoy en día hablar sobre la ineptitud de los políticos españoles, yo creo en realidad que son muy hábiles. Por decirlo de una manera vulgar, son muy espabilados. Han logrado crear a su alrededor un sistema de captación de rentas procedentes de diversos sectores sin tener ellos que hacer nada más que elegir a dedo quienes serían los beneficiarios de las concesiones que entregan a cambio, claro está, de una fidelidad total. Y, ¿quienes cargan con las consecuencias de todo esto? Los políticos, evidentemente, no. Quienes pagamos siempre somos los ciudadanos. Nosotros pagamos sus platos rotos. Nosotros somos quienes debemos pagar la electricidad más cara de Europa debido a que a nuestros políticos se les metió en la cabeza que la producción de energía debe ser algo que se mantiene a través de subvenciones estatales (quiero aclarar que no es que crea que la energía no debe ser una competencia estatal, sino que creo que o es privada, o pública, y no un híbrido privado con subvenciones del bolsillo de todos).
Y así estamos, en este "que siga la fiesta constante". ¿Que estamos en crisis debido a la especulación inmobiliaria? El Estado ha de reactivar la economía, ¿solución? PLAN E, nada especulador evidentemente.

Sin embargo, el gran problema viene cuando esos mecanismos de extracción de rentas que les proporcionaban su poder económico empiezan a peligrar. Cuando el sector de la construcción se para bruscamente y ya no hay nadie a quien recalificarle un terreno, o cuando las Cajas de Ahorro quiebran, ahí es cuando empieza a peligrar su situación. Y están dispuestos a hacer lo que sea por mantenerla, por lo cuál somos nosotros quienes sufrimos sus continuos recortes y reformas, todas con el único objetivo de salvarse a ellos mismos, no a nosotros. No os confundáis. Como dice Molinas, si hiciera falta estarían dispuestos a salir del Euro con tal de salvarse, con tal de no perder su amado estatus social y económico. Y no es que sea yo el máximo defensor de la Unión Europea o de la permanencia de España en esta, pero lo que estos políticos querrían no sería una mayor soberanía nacional, sino una mayor libertad para robar sin tener organismos que los controlen.

Por último, Molinas propone como solución a todo esto un sistema electoral mayoritario. Y, lamento decirlo señor Molinas, en este sentido si difiero de su opinión. Sí que creo que es necesario un cambio electoral, pero, como señala muy acertadamente Ignacio Escolar en un artículo publicado en respuesta al de Molinas, un sistema mayoritario no traería una mayor representación para el ciudadano, como nos lo quiere vender Molinas, ni haría que los políticos debieran responder directamente frente a sus votantes. Un sistema mayoritario no haría más que ampliar aún más el radio de influencia de esos partidos trasnochados y con aire a naftalina que no han sabido en 35 años de democracia responder a las demandas de sus votantes, y que solo han utilizado su tiempo para engordar su cartera. Me parece ingenuo que si nos estamos quejando de la ineptitud de estos políticos, principalmente todos ellos miembros de los dos partidos mayoritarios, concluyamos que hay que darle más poder a estos partidos porque así ellos mismos realizaran una autocrítica y responderán a las peticiones del votante.

Reparto de escaños con una ley electoral proporcional
Yo soy partidario de un sistema proporcional, pero proporcional en serio, y no uno como el que tenemos ahora, en el que en algunas provincias se deben tener 60.000 votos para conseguir un escaño, mientras que en otras, las más pobladas como Madrid o Cataluña (curiosamente provincias en las que los partidos minoritarios de izquierda tienen mayor fuerza) la cifra puede ascender hasta los 200.000 votos. Todo esto es debido al sistema de circunscripciones que tiene España y a la conocida como Ley de Hont. Como vemos en la imagen a la derecha, este sistema electoral distorsiona notoriamente el resultado, y suele ser bastante beneficioso para los partidos mayoritarios.
Resultados elecciones 2011
Sin embargo, hay otros grandes beneficiarios de este sistema: los partidos minoritarios nacionalistas. Respecto a este problema, creo que si cambiáramos el sistema electoral a uno realmente proporcional, estos partidos deberían buscar pactos con otros partidos con afinidad ideológica, o deberían centrar sus fuerzas en las elecciones autonómicas para poder lograr ese deseado poder. Pero, si bien yo no soy una persona centralista, no creo que por el simple hecho de que los partidos nacionalistas merezcan tener representación se deba perjudicar a todos los demás partidos minoritarios como se está haciendo.
Así que, en conclusión, estoy de acuerdo con la modificación de la ley electoral, pero no por un sistema mayoritario, sino por un sistema proporcional REAL en el que los políticos respondan frente a sus votantes y cuya máxima sea la transparencia.



Fuentes:
http://politica.elpais.com/politica/2012/09/08/actualidad/1347129185_745267.html
http://blogs.elcomercio.es/elbirreteblanco/2012/06/29/la-electricidad-mas-cara-de-europa/
http://www.eldiario.es/escolar/elites-alla-politica_6_46255375.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Circunscripciones#Espa.C3.B1a
http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_D'Hondt
http://diariodeunespanol.wordpress.com/2011/12/02/sobre-los-resultados-de-las-elecciones/

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